La jornada de Lützeroda
Crónica de una mañana de niebla y pólvora en la meseta de Jena, donde el V Cuerpo de Lannes y la vanguardia de Tauentzien se disputaron casa a casa un pueblo que ninguno logró quedarse entero.
La niebla se levanta sobre la meseta
Tras los combates de Closewitz, el mariscal Jean Lannes empujó su V Cuerpo hacia el interior de la meseta de Jena. En su camino se interponía Lützeroda, un puñado de casas blancas con tejado rojo que guardaba la carretera de Vierzehnheiligen. El general von Tauentzien sabía que cada hora que retuviera el pueblo era una hora más para que el príncipe de Hohenlohe desplegara el grueso del ejército prusiano.
Los dos bandos formaron tal como mandan las órdenes del escenario. Suchet ocupó el borde occidental con sus tres brigadas: Claparède en el centro, Reille a la derecha y Vedel con la artillería divisionaria. La caballería de reserva, el 9.º de Húsares y el 21.º de Cazadores a Caballo, se situó en un flanco a la espera de su momento. Enfrente, los batallones de Tauentzien guarnecían el pueblo y las lomas inmediatas, con la batería Studnitz cubriendo la carretera, mientras la División Grawert asomaba entre los pinares.
Órdenes del día
- Lannes: desalojar a la vanguardia prusiana de Lützeroda y asegurar la carretera hacia Vierzehnheiligen.
- Tauentzien: retrasar el avance francés, conservar el pueblo y las alturas del este.
- Refuerzos: la División Gazan entra por el borde francés a partir del turno 4.
Reille toma dos casas
La brigada de Reille avanzó por la derecha con los dos batallones del 40.º de Línea en cabeza y el 64.º detrás, cruzando los trigales que frenan cualquier formación cerrada. Al otro lado de la carretera esperaban cuatro casas llenas de fusileros prusianos.
El asalto fue lento y costoso, pero no se detuvo. El 40.º de Línea (I) llegó con el águila al pie del primer muro y los prusianos tuvieron que abandonar la casa. La segunda cayó poco después. Las otras dos resistieron hasta el final y quedaron en poder de Tauentzien, con el pueblo partido en dos por la carretera.
La carga que no debió darse
Para cubrir su flanco izquierdo, amenazado por los jinetes franceses, la caballería prusiana tomó una decisión valiente y desesperada: cargar. Los Húsares Gettkandt y los Dragones Krafft eran dos regimientos pequeños frente a dos regimientos franceses de tamaño completo.
El choque fue breve. El 9.º de Húsares y el 21.º de Cazadores a Caballo recibieron la carga, la rompieron y persiguieron a los supervivientes hasta que no quedó nada de ellos. Al final de la mañana la caballería de Tauentzien había dejado de existir, y el flanco izquierdo prusiano quedó protegido solo por su infantería.
Dos regimientos pequeños contra dos completos. Los jinetes prusianos lo sabían y cargaron de todos modos.
Claparède aguanta hasta que llega Gazan
El centro fue el lugar más difícil de la jornada. La brigada Claparède, con los dos batallones veteranos del 17.º Ligero y los del 34.º de Línea, avanzó hacia el pueblo y se encontró con todo el peso de la División Grawert: Hohenlohe, Sanitz, Zastrow, Grawert y los granaderos de Hahn y Sack, que bajaban en orden desde las lomas.
Claparède no podía romper aquella línea, pero tampoco podía retroceder sin dejar al descubierto a Reille. Sus batallones se sostuvieron a la altura de la carretera mientras los cazadores prusianos, emboscados en los trigales, los desgastaban con fuego de escaramuza. La tarea era resistir hasta que llegara la División Gazan.
Llegó. El 21.º y el 28.º Ligero de la brigada Graindorge entraron por el borde francés con la artillería a pie y fueron directos a limpiar a los tiradores del flanco. Con ellos, el centro francés recuperó el aliento y la línea de Grawert se detuvo.
El duelo de los cañones
El episodio que más se recordará de la mañana ocurrió frente al pueblo. Los batallones del 88.º de Línea de la brigada Vedel se situaron junto a las casas, con la artillería divisionaria a su lado, frente a la batería de 6 libras de Studnitz y a los defensores de Tauentzien.
Durante turnos enteros los cañones de ambos bandos se respondieron a quemarropa. Los prusianos, que tenían la posición, no cedieron ni un metro de las dos casas que les quedaban. El 88.º avanzaba y era rechazado; volvía a avanzar y encontraba los muros de nuevo llenos de fusiles. La vanguardia de Tauentzien defendió Lützeroda con un valor que ni siquiera el jugador francés pudo dejar de reconocer.
Un pueblo partido en dos
Cuando los tambores dejaron de sonar, Lützeroda estaba repartido: dos casas en manos de Reille y dos en manos de Tauentzien. Lannes no controlaba el pueblo por completo, y los prusianos tampoco lo habían limpiado de infantería francesa. La caballería prusiana había desaparecido, pero Grawert seguía en pie y la vanguardia conservaba sus posiciones.
Ninguno de los dos bandos cumplió sus condiciones de victoria, así que el resultado fue un empate. La campaña sigue hacia Vierzehnheiligen con todo por decidir.
- Lützeroda
- 2 casas francesas (Reille), 2 prusianas (Tauentzien)
- Caballería
- La prusiana, aniquilada por el 9.º de Húsares y el 21.º de Cazadores
- Centro
- Claparède contiene a Grawert hasta la llegada de Gazan
- Momento de la jornada
- El duelo artillero entre Vedel y Tauentzien
- Próximo escenario
- III · Vierzehnheiligen
Si la campaña terminara aquí: victoria francesa (+1 a +4). Puntuación del reglamento de campaña: victoria decisiva 2 puntos, victoria marginal 1, empate 0.
- IEl ascenso al LandgrafenbergVictoria marginal francesa+1 FR
- IILützerodaEmpate0
- IIIVierzehnheiligenPendiente
- IVEl asalto final a VierzehnheiligenPendiente
- VLa ruptura del centro prusianoPendiente
- VILa persecución hacia WeimarPendiente

